por: Rafael H. Zaragoza Urdaz, MD

El área de la Inmunologia Clínica ha presentado grandes avances durante el último año. Estos avances se concentran principalmente en las áreas de interacción entre la inmunidad innata y la inmunidad adquirida, los mecanismos de acción de las células procesadoras de antígenos (proteínas foráneas al cuerpo) o células dendríticas en los tejidos del cuerpo y la regulación de los linfocitos-T (coordinadores de la mayoría de las reacciones inmunológicas del cuerpo) en el balance entre inflamación crónica y alergias. Precisamente, el sistema inmunológico tiene 4 componentes que circulan en la sangre e interaccionan entre sí: las células blancas, el sistema de complemento, los linfocitos-B -encargados de la producción de anticuerpos o inmunoglobulinas- y los linfocitos-T.

Se han logrado avances en cuanto a la integración de los mecanismos de comunicación entre la inmunidad innata y la inmunidad adaptativa como parte de la regulación del sistema inmunológico con el ambiente y la respuesta a la inmunoterapia o vacunas de alergia. La Inmunidad innata con la que nacemos tiene una interacción directa y complementaria con la inmunidad adaptativa o adquirida, que es la inmunidad específica que desarrollamos a través de las inmunizaciones, la experiencia inmunológica que el sistema aprende de infecciones previas y las exposiciones a proteínas foráneas al cuerpo. Sabemos ahora que la comunicación que existe entre la inmunidad innata y la adaptativa es a través de una familia de receptores a diferentes proteínas o antígenos, conocidos como “Toll”, que pueden ser microbios, alergenos o drogas, a los que nos exponemos y los cuales se encuentran en la superficie de nuestras células de defensa, se adhieren a estos receptores de manera más específicas y desencadenan una cascada de eventos que comunican desde la superficie hasta el núcleo de estas células. Lo importante es que dichos eventos activan los procesos regulatorios del sistema inmunológico.

 

Existen células especializadas en diferentes órganos o tejidos del cuerpo que procesan proteínas foráneas o extrañas al cuerpo como los macrófagos -los más especializados se conocen como células dendríticas-. Hoy sabemos que las células dendríticas se especializan aún más y que al menos existen cuatro tipos de células dendríticas especializadas en diferentes tejidos del cuerpo y que tienen una función clave y dinámica en la regulación de la respuesta inmune. ¿Por qué mencionas que son cuatro si no las nombras? En el futuro estas células serán focos centrales de inmunomodulación específica en el tratamiento de condiciones crónico inflamatorias de origen inmunológico.

Durante este año se lograron avances en cuanto a los mecanismos regulatorios de los linfocitos-T, que son los coordinadores principales de la respuesta inmune. En particular se ha definido mejor la función de los linfocitos-T ayudantes (subgrupos Th1 y Th2) y además se han identificado subgrupos reguladores nuevos (Treg y Th17). Estos linfocitos son críticos en el control del balance entre una respuesta de inflamación crónica y una alergia crónica (como asma, rinítis o sinusitis crónica). Estas células serán, sin duda alguna, focos de manipulación para terapias futuras.

El autor es especialista en Alergia e Inmunología con oficinas en Hato Rey (787-764-5715) y Hatillo (787-878-2210) y miembro de la “Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas”.

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