por: Carmen M. Acantilado Bernabe, MD
La Dermatitis Atópica se define como una inflamación de piel tipo alérgico. Eczema es el término descriptivo dermatológico que se usa para referirse a esta condición y se utilizan intercambiable e indistintamente.

Esta condición es una de las primeras manifestaciones en la llamada “marcha alérgica” que presentan los infantes que van a padecer de enfermedades alérgicas. El principio de la “marcha alérgica” implica que los sistemas afectados van cambiando y moviéndose de una de estas enfermedades a otra, variando el órgano afectado de acuerdo a la edad y dependiendo del grado de la exposición a los agentes llamados alérgenos. El 70% de los pacientes que padece enfermedades alérgicas pertenece a familias con historiales positivos y que están genéticamente determinados a presentar un grupo de enfermedades y condiciones tales como: rinitis, rino-conjuntivitis, crup y asma.

La Dermatitis Atópica es diagnosticada y manejada de primera intención por el pediatra o el médico primario. Forma parte del grupo de erupciones cutáneas que afecta a los infantes -los llamados “rashes”- entre los cuales podemos mencionar las dermatitis seborreica, del pañal, irritante, por monilia y otros hongos, así como la milaria, la erupción por calor y la escabiosis, también conocida como sarna humana. Esta última comparte y presenta el síntoma más característico de la Dermatitis Atópica: el picor es desesperante, un prurito intenso. El diagnóstico se hace más fino entre estas dos condiciones y se descartan casi enteramente por el historial y en muchas ocasiones por la respuesta terapéutica (con el tratamiento).

La Dermatitis Atópica tiene varias presentaciones:

En infantes puede ser generalizada por todo el cuerpecito. Es una erupción de lesiones finas pápulas rojizas, vesiculares húmedas con exudados séricos y se pueden notar rasguños por el picor. Otra consideración importante es la susceptibilidad que tienen estos pacientes a contraer infecciones como el impétigo.
En niños mayores y en adultos puede presentarse en forma más crónica y las lesiones se localizan en áreas específicas como las rodillas y los codos, en las coyunturas y áreas de flexión y de fricción. La piel es muy seca y atrófica, fibras, lo cual contribuye al picor y presenta excoriaciones, escamas y áreas de decoloración tanto como manchas blanquecinas o aun más oscuras.

 

Existen factores desencadenantes como el calor, el frío, la ropa ceñida, las infecciones virales catarrales y hasta las emociones que agravan la condición. Estos pacientes tienen un factor de estrés significativo debido a la cronicidad de la condición y la larga duración de síntomas. Algunos, con un manejo adecuado, pueden tener cierta mejoría; sin embargo, la gran mayoría de ellos sigue sufriendo de la condición hasta la adultez. En general, la condición de Dermatitits Atópica se caracteriza por remisiones -se mejora- y exacerbaciones -se agrava- 50%-80% de pacientes atópicos que continúan con síntomas intermitentes y en episodios.

El tratamiento para pacientes con Dermatitis Atópica, como en todas la condiciones alérgicas, se basa en la prevención. Es por eso que los médicos primarios muy sabiamente comienzan a los infantes con cambios de leche y dieta hipoalergénica. El tratamiento local de la piel es con cremas humectantes y anti-inflamatorias; es importante controlar el picor y las infecciones. Sin embargo, este tipo de paciente, además de ser atendido por su médico primario y los especialistas de la piel, debe ser evaluado por alergistas. Estudios hechos en pacientes con Dermatitis Atópica muestran que se pueden beneficiar con el tratamiento de inmunoterapia o vacunas contra la alergia.

Los pacientes se evalúan con pruebas de alergia y, luego de determinar los agentes a que son sensibles, se pueden iniciar en un tratamiento de inmunoterapia específica. Esto es de particular importancia en vista a la evidencia desarrollada de que hay disfunción genética de la barrera de piel en un subgrupo de pacientes con dermatitis que le predispone a manifestar sensitividad múltiple a un gran número de antígenos y desarrollar asma concomitantemente. Para estos individuos a riesgo de seguir cursos severos de dermatitis y asma la inmunoterapia presenta una estrategia prometedora para atenuar los riesgos además de que restablece la función de la piel como barrera actuando como tratamiento preventivo. La inmunoterapia, además, evita el desarrollo de nueva sensitividad, contrarresta y detiene la “marcha atópica”. Para mayor información accede www.alergiaspr.org .

La autora es Alergista/Inmunóloga con prácitca en Bayamón (787-780-5081). Es miembro de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas.

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