por: Rafael H. Zaragoza Urdaz, MD

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planeta tierra

El calentamiento global tiene también un efecto directo en la cantidad de alergenos
El calentamiento global es real, está ocurriendo de manera acelerada y es una consecuencia directa de nuestras actividades y no necesariamente una ocurrencia natural. Cuando quemamos combustible fósil como carbón, gas, petróleo y deforestamos sin conciencia aumentamos dramáticamente la cantidad de dióxido de carbono y otros compuestos volátiles orgánicos en la atmósfera de la Tierra aumentando su temperatura desproporcionadamente -el efecto de invernadero-.

El calentamiento global está causando cambios climáticos a corto y largo plazo. El efecto de invernadero y el marcado aumento del dióxido de carbono inducen un aumento en la fotosíntesis -proceso por el cual las plantas verdes producen su alimento- promoviendo las fases propagativas y reproductivas de las plantas y aumentando notablemente la polinosis y las concentraciones de aeroalergenos. Se calcula que las temporadas de pólenes se están adelantando a razón de cinco días por década. El aumento en la producción de dióxido de carbono va adelantando también los cambios en las temporadas de lluvias y de sequías y se van alargando las temporadas de pólenes en primavera, verano y otoño ya que el dióxido de carbono aumenta directamente la producción de polenes en estas diferentes plantas alergénicas.

Los glaciales y las capas polares, al derretirse, están devastando las costas. Los animales y las plantas están siendo desplazados fuera de sus habitats. El número de tormentas, inundaciones y sequías severas con fuegos espontáneos está aumentando. Definitivamente, estos cambios pueden afectar las relaciones competitivas entre plantas de diferentes clases induciendo y/o acelerando las mutaciones o promoviendo cambios en los determinantes proteicos de los pólenes de árboles, pastos y gramas lo que los hace mas alergénicos y nocivos a la salud de los seres humanos.

El calentamiento global tiene también un efecto directo en la cantidad de alergenos (carga antígena) en los interiores de edificios y residencias ya que aumenta y mantiene alta la humedad relativa y las temperaturas, condiciones que promueven la reproducción de ácaros (pulga del polvo) y de hongos ambientales -alergenos que nos afectan todo el año en ambientes interiores-.

En resumen, el calentamiento global tiene efectos directos en la alergenicidad, cantidad y continuidad de alergenos en el ambiente exterior ya que promueve el aumento temprano, la proliferación y la propagación de moléculas más alergénicas. Crea ciclos de exposición más contínuos o perennes durante todo el año. También promueve el que los seres humanos tengamos síntomas de alergias más severos y prolongados que en épocas anteriores.

Además de contribuir con el calentamiento global, contaminantes ambientales como los compuestos volátiles orgánicos que provienen de los particulados de emanaciones de diesel e hidrocarburos pueden detonar una respuesta dual de alergia en los seres humanos. Estos compuestos pueden actuar como adyuvantes alergénicos detonando una respuesta típica de alergia basada en la producción de un anticuerpo alergénico que es la Inmunoglobulina E (IgE). También estos compuestos pueden detonar una sensitización directa de las células-T y sus mediadores pro-inflamatorios.

Los efectos del calentamiento global los sentimos aún en el debilitamiento de las corrientes de los vientos alisios y el aumento en la desertificación de terrenos y sequías en la faja de Sahel al sur del desierto de Sahara. Esto ocasiona prolongadas y persistentes exposiciones a cantidades mayores del polvo proveniente del desierto al norte de África que tiene tanto particulados alergénicos como irritantes no específicos (aluminio, óxido de silicio, hierro y carbonato de calcio) que causan que disminuya el umbral de tolerancia tanto a los detonantes alergénicos como no-alergénicos como los compuestos volátiles orgánicos.

También tenemos el efecto del aumento en la construcción, la industrialización y la minimización de nuestras áreas verdes. Además, del desarrollo de una economía basada primordialmente en ambientes interiores de oficinas en edificios enfermos o con sistemas de ventilación pobremente mantenidos. Esto ocaciona contaminación de nuestros ambientes internos de trabajo.

 

¿Cómo podemos frenar esta inconveniente realidad?

Tenemos que globalizar nuestro entendimiento actual de estos procesos para concienciar a la población mundial de que estos eventos están ocurriendo, son reales y son una consecuencia directa de nuestras actividades.
Debemos educar a la población para minimizar nuestra dependencia en los combustibles fósiles usando fuentes alternas de energía eficiente como lo son la energía solar, el uso de molinos de viento, la fusión nuclear y el uso de hidrógeno como posible substituto del gas natural.
Tenemos que controlar el aumento en la construcción y la industrialización
Hay que maximizar la reforestación de áreas verdes.

¿Cómo podemos modificar o frenar el desarrollo de las alergias?

Se pueden inducir cambios favorables que modifiquen el desarrollo y la prevalencia de las condiciones alérgicas. Las tres áreas de intervención son las medidas de educación y de control ambiental, la farmacoterapia y la inmunoterapia.

La educación a la comunidad es de suma importancia para la concienciación e identificación de posibles fuentes de exposición a alergenos y a contaminantes ambientales. Se debe optimizar la información a la comunidad a través de los medios de comunicación para, entre otros, poderles llevar de manera efectiva y práctica información sobre conteos actuales de los diferentes alergenos y la calidad del aire que respiramos. Implementar medidas preventivas y protectivas a la exposición ambiental y ocupacional como el uso de equipo protectivo y los filtros de alta eficiencia “HEPA”. Implementar medidas para bajar la carga alergénica interna como el uso de fungicidas y acarocidas y medidas de barrera como el uso de protectores de mattresses y almohadas.

El uso de la farmacoterapia preventiva, de mantenimiento y de rescate junto al establecimiento de planes de acción para cada condición alérgica. Con el uso apropiado de medicamentos controladores y los medicamentos de acción rápida de rescate para optimizar la eficacia de estos minimizando los efectos secundarios se puede también modificar el desarrollo de las alergias.

Finalmente, el uso de la Inmunoterapia desensitizante o vacunas de alergia en los pacientes moderados o severos que no estén controlados o que sean refractarios a la farmacoterapia. La Inmunoterapia es el único tratamiento para el Asma y las alergias que modifica la condición y tiene un efecto pervasivo que se prolonga permanentemente o por mucho tiempo luego de finalizado apropiadamente en dosis de mantenimiento mensual.

Rafael H. ZARAGOZA URDAZ, MD, PhD
El autor es Alergista/Inmunólogo con práctica en Hato Rey (787-764-5715) y Hatillo (787-878-2210) y miembro de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas www.alergiaspr.org .

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