por: Rafael H. Zaragoza Urdaz, MD

La prevalencia de alergias ha aumentado significativamente en los últimos cien años y dramáticamente en los últimas tres décadas en países industrializados y más recientemente en países menos desarrollados. Hoy, cuatro de cada diez personas de la población total sufren de asma, rinitis, sinusitis, conjuntivitis, dermatitis, urticaria y alergias a alimentos. Este aumento se atribuye al calentamiento global, la contaminación ambiental, el aumento de exposición a alergenos, las infecciones virales y la occidentalización de estilos de vida. Todos estos cambios pueden modificar la expresión de información genética y aumentar la susceptibilidad de las personas bajando el umbral de tolerancia a alergenos e irritantes no específicos como los compuestos volátiles orgánicos, el humo del tabaco y el ozono, entre otros. Esta exposición ambiental en individuos sensibilizados es el mayor inductor de inflamación de las aerovías, que es el hallazgo angular en el pulmón asmático. Aunque los factores detonantes inducen inflamación a través de diferentes rutas, todos llevan a un aumento de la reactividad bronquial.

La importancia de las alergias en asma ha sido bien establecida. La exposición al ácaro del polvo durante el primer año de vida ha sido asociada con el desarrollo subsiguiente de asma y posiblemente con predisposición a alergias. Los antígenos de ácaros, cucarachas y epitelio o saliva de mascotas son comunes y la exposición y la sensitización a ellos ha mostrado aumento en la morbilidad de asma. De un 75% a un 85% de los pacientes con asma tienen pruebas de alergia en piel positiva. Esta sensitización en niños está asociada con actividad de la enfermedad. Las alergias detonan ataques de asma de un 60% a un 90% en los niños y en un 50% de los adultos.

Puerto Rico es un lugar con una elevada taza de condiciones alérgicas. Aquí promediamos tanto la humedad relativa como las temperaturas altas y poseemos las condiciones óptimas para la reproducción de los ácaros y los hongos ambientales que son alergenos que nos afectan en ambientes interiores durante todo el año. A esto se tendrían que añadir, por un lado, el embate casi contínuo y directo de las corrientes de los vientos alisios cargando éstos la bruma del desierto del norte de África y, de otra parte, las cenizas del volcán Soufrière en Montserrat, que tienen tanto particulado alergénico como irritantes no específicos. Como si fuera poco tenemos en la Isla el efecto del aumento en la construcción, la industrialización y la contaminación ambiental con una minimización de nuestras áreas verdes. Hay que añadir a esto el que hemos desarrollado una economía basada primordialmente en ambientes interiores de oficinas y en edificios enfermos o con sistemas de ventilación pobremente mantenidos. No se puede dejar a un lado, sin embargo, el efecto del calentamiento global con cambios en la temporadas de lluvia ni las perforaciones en la capa de ozono que inducen y/o aceleran mutaciones o cambios en los determinantes proteicos de muchos pólenes de árboles, gramas y pastos haciéndolos mas alergénicos y nocivos a la salud. Finalmente, existe nuestra variabilidad genética como raza los cuales nos pone en riesgo de reacciones más severas.

 

Estamos a tiempo para inducir cambios favorables que modifiquen el desarrollo y la prevalencia de estas condiciones. Las áreas de intervención y concienciación se encuentran en las medidas de educación y de control ambiental, además de la farmacoterapia o uso apropiado de medicamentos y de la inmunoterapia, uso de terapia neutralizante a través de vacunas de alergia. La educación a la comunidad es de suma importancia para la concienciación e identificación de posibles fuentes de exposición a alergenos y a la contaminación ambiental. La implementación de medidas preventivas y protectivas a la exposición ambiental y ocupacional como el uso de equipo protectivo y los filtros de alta eficiencia “HEPA” son también de suma importancia. La implementación de medidas para bajar la carga alergénica -uso de fungicidas y acarocidas- y de medidas de barrera -uso de protectores de colchones y almohadas. En fin, es sumamente importante el establecer planes de acción con el uso de la farmacoterapia preventiva de mantenimiento y de rescate para cada condición alérgica con el uso apropiado de medicamentos controladores y el uso de los medicamentos de acción rápida de rescate para optimizar su eficacia y poder minimizar los efectos secundarios.

Finalmente, el único tratamiento en las condiciones de Asma y de Alergias que modifica la condición y tiene un efecto persuasivo que se prolonga por mucho tiempo o permanentemente luego de terminado su tratamiento de manera apropiada y en dosis de mantenimiento mensual es el uso de la Inmunoterapia desensitizante o vacunas de alergia en los pacientes moderados o severos que no estén controlados o que sean refractarios a la farmacoterapia.

El autor es Alergista/Inmunólogo y presidente de la “Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas”, http://www.alergiaspr.org, con práctica en Hato Rey (787-764-5715) y Hatillo (787-878-2210) y miembro de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas www.alergiaspr.org.

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